A los consumidores también les gustan los juguetes médicos
Enviado por FLASHTICSALUT 08/07/2010
Las nuevas tecnologías facilitan y personalizan el seguimiento de los hábitos de salud de los consumidores, que pueden controlar a largo plazo su peso, su ritmo cardíaco, sus patrones del sueño, etc. sin necesidad de acudir a un especialista ni de someterse a costosos estudios. Todo desde casa y con la ayuda de Internet. Sean Duffy, editor asociado de MedGadget.com, nos habla de estos nuevos productos lanzados al mercado por compañías tecnológicas tradicionales y de cómo mejorar su efectividad en su artículo del Medical Devices eBulletin de abril del 2010.
Fuente: Medgadget
Un nuevo mercado ha nacido en el seno de la tecnología médica y no gracias a los operadores tradicionales del sector sanitario, sino a los empresarios comunes. Se trata de la aparición de productos que hasta hace poco tiempo eran impensables: son híbridos entre dispositivos médicos y artilugios de consumo, diseñados para proporcionar a los consumidores soluciones en el seguimiento activo de su salud. Puesto que la mayoría de estos productos son tecnologías pasivas y no se consideran formalmente productos médicos, no es necesario que sean escrutados por de la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos, agencia de regulación de alimentos, medicamentos y otros productos similares en EEUU).
Zeo, por ejemplo, es una diadema que monitoriza los patrones de sueño (ondas lentas y REM, la duración, etc.) mediante electroencefalografía. Hasta ahora, cualquier estudio de este tipo era muy costoso. Aunque su precio ronde los 250 dólares, este dispositivo ha facilitado el acceso a este tipo de servicios al ciudadano medio. Los usuarios pueden seguir los datos recogidos a través de gráficos sencillos en la interfaz del dispositivo o bien vía Internet en el sitio Web del producto. Y por una suscripción mensual extra, se ofrece un servicio de asesoramiento personal según la información recabada.
Otro producto a destacar es el Fitbit, un podómetro (aparato para medir el número de pasos) que además permite registrar la actividad de los hábitos diarios, contabilizar la cantidad de calorías quemadas, obtener datos sobre nuestro comportamiento durante el sueño, etc. Toda esta información se almacena en www.fitbit.com, un sitio Web muy fácil de utilizar y con un diseño atractivo. La datos recogidos son enviados automáticamente a la Web, sin necesidad de conectar ningún cable al ordenador. El usuario se libera de la obligación de tener que descargar los datos y puede olvidarse del dispositivo.
Philips también ha probado suerte en este nuevo mercado con un producto similar al anterior. DirectLife es un accesorio que se puede llevar colgado al cuello y que el cliente recibe después de suscribirse a un servicio de monitorización on line que le ayuda a cotejar sus datos. El único inconveniente es que, a diferencia del Fitbit, sí debemos conectarlo a un puerto USB para poder acceder a la información en nuestro ordenador.
También hay que destacar la balanza Withings, que almacena automáticamente datos sobre el peso, los niveles de grasa y el índice de masa corporal, a los que accedemos a través de una aplicación web on line o mediante un software específico en nuestro iPhone. La precisión en el seguimiento del peso permite a los usuarios controlar de forma eficiente su progreso y establecer metas realistas a corto o largo plazo.
Esta nueva categoría de productos de consumo médico se está expandiendo rápidamente. Pero lo conveniente sería dar un paso más y hacer que estos aparatos no sólo recojan información, sino que mejoren hábitos de salud de los usuarios. DirectLife y Zeo han abrazado esta idea pero es sólo un comienzo, falta mucho para una conseguir una eficacia real en este sentido. Las empresas aún tienen que buscar el modo de motivar a sus consumidores, pero pueden tomar como referencia el éxito reciente de los juegos sociales como FarmVille de Zynga.
Deberíamos posibilitar el intercambio de datos de forma anónima entre usuarios; permitirles compararse los unos con los otros. Así, cualquiera podría hacerse una idea del progreso propio, viendo cómo lo está haciendo en relación con otros usuarios con características y situaciones similares. Se podría incorporar también un sistema de bonificación según los logros alcanzados por el usuario: un descuento para hacerse miembro de eHarmony.com (una web para encontrar pareja), un cheque regalo para alimentos integrales, etc.
Pero no nos centremos sólo en cuestiones de peso. Debemos trabajar en el desarrollo de dispositivos para una mejor gestión de la salud en general, dispositivos que supervisen el ritmo cardíaco, manguitos para medir la presión arterial que compartan los datos de forma inalámbrica, monitores de glucosa, agujas para el control del los niveles de colesterol, o aparatos parecidos al FitBit, que me permitan, por ejemplo, detectar cualquier movimiento brusco, como un resbalón o un tropiezo, de mi abuela que vive sola.
Sin duda, estamos ante una época muy interesante para la industria sanitaria. Sin embargo, olvidemos nuestro entusiasmo por un momento y pensemos en algo que podría paralizar todo este boom tecnológico: la compatibilidad de los datos. Cualquier compañía que esté pensando en crear un nuevo dispositivo debe tener en cuenta que deberá actuar con otros aparatos similares de otras compañías o con otros usos específicos. Estos dispositivos deben, por tanto, almacenar los datos en un formato similar, que permita importarlos o exportarlos sin mayor dificultad. Sería contraproducente que los usuarios de este tipo de tecnologías tuviesen que ir a Zeo para sus datos sobre su comportamiento en el sueño, a Fitbit para los datos cobre sus movimientos diarios y Withings para los datos de su peso.
Estas tecnologías evolucionarían a un ritmo mayor si la información se manejara con estándares libres (open source). Un ojo empresarial inteligente no dejaría pasar una oportunidad así ni desaprovecharía el potencial de estas innovaciones.
Referencia bibliográfica
(2010). Consumers Like Medical Toys Too. Medgadget [acceso 11 de junio de 2010]. Disponible en: http://www.medgadget.com/archives/2010/04/consumers_like_medical_toys_too_1.html
Acceso al documento original