Consideraciones a la accesibilidad de las TIC: Edad y renta
Enviado por FLASHTICSALUT 04/02/2010
En los últimos tiempos, los esfuerzos del sector salud en EE.UU. se han centrado en la puesta a punto a nivel nacional de un sistema único de historia clínica electrónica. El siguiente estudio analiza el riesgo de que sectores de la sociedad como las rentas bajas y los grupos etarios de mayor edad puedan quedar excluidos de una iniciativa tan vinculada a los recursos TIC.
Fuente: Journal of Medical Internet Research (JMIR)
La reforma sanitaria en EUA nace con la voluntad de crear un sistema nacional de salud más equitativo. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) están jugando un papel protagonista en este proceso: redes IP, plataformas, aplicaciones y Web 2.0., tienen la misión de mejorar notablemente la accesibilidad del sistema.
Sin embargo, cuando hablamos de TIC es inevitable referirse también a la brecha digital. Según este concepto hay una parte de la población, la mayoría por una cuestión de edad, que ha quedado excluida del cambio social provocado por la irrupción de Internet y la tecnología digital durante la última década. Por otro lado, hasta que la conexión a Internet no sea gratuita y hasta que no baje considerablemente el precio de los dispositivos que permiten establecerla, el acceso queda restringido a aquellos que pueden permitírselo.
Todo apunta a que ni la franja etaria que más requiere del sistema, ni los más desfavorecidos económicamente, supuestos beneficiarios de la reforma, podrán aprovecharse del cambio; la cuestión parece requerir, pues, de una reflexión más profunda.
Yongmin Kim, del Departamento de Bioenginiería de la Universidad de Washington, publica su estudio "Challenges to Using an Electronic Personal Health Record by a Low-Income Elderly Population", en el Journal of Medical Internet Research. Para evaluar la cuestión su equipo analizó durante 33 meses (2004-2008) los efectos de un sistema de Registro Personal de Salud electrónico (RPS) aplicado sobre la población (3ª edad y rentas bajas) de dos centros de acogida subvencionados, en Everet (Washigton).
El sistema, no vinculado a ninguna organización, permite a los usuarios introducir, actualizar o eliminar información sobre salud, estructurada en nueve categorías distintas (medicación, peso, etc). Los autores suministraron a los centros el soporte necesario para el testeo: ordenadores personales, impresoras y la visita semanal de un equipo de estudiantes de enfermería formados en el sistema.
De los 330 usuarios, 70 utilizaron el sistema (un 44% accedió sólo una vez); al final del estudio permanecían en los centros sólo 44, de los cuales 14 respondieron al cuestionario de valoración. Un 92% declaró sentirse satisfecho; un 93% compartió los resultados del RPS con su médico de cabecera o con especialistas; el 100% confesó disponer de mejores recursos para comunicarse con los profesionales de la salud tras la experiencia; el 93% consideró que su relación con el sistema de salud se había vuelto más eficiente y que disponía de más preparación para afrontar una posible emergencia y para gestionar su propia salud.
Si bien parece que los efectos del sistema sobre los usuarios testados son francamente positivos, la escasa participación confirma la hipótesis inicial: las TIC por si solas no garantizan la accesibilidad en aquellos sectores de la población que bien no disponen de los recursos económicos, bien no poseen el conocimiento. Un 80% de los accesos al sistema fueron realizados durante los periodos en que los enfermeros visitaron los centros. Este hecho evidencia la necesidad de brindar asistencia y formación a quienes la necesiten: superar la barrera de la tecnofobia resultará clave para asegurar su acceso. Del mismo modo, el diseño de estas herramientas debe contemplar las capacidades cognitivas de sus usuarios potenciales, sino es así se corre el riesgo de que un producto a priori integrador devenga finalmente un elemento de exclusión.
La reforma de la sanidad es de carácter estructural; ciertamente, dentro de unos años los grupos etarios más avanzados ya dispondrán del conocimiento necesario para desenvolverse en entornos tales como el del RPS, y la aportación de las TIC será plenamente efectiva. Hoy en día, sin embargo, parece que los responsables de la reforma deben replantearse los problemas que supone el acceso a la tecnología tanto para los más mayores como para los que no pueden permitírsela.
Referencia bibliográfica
Kim, E. MS; Stolyar, A.; Lober, B. et.al. (2009). Challenges to Using an Electronic Personal Health Record by a Low-Income Elderly Population. Vol 11, No 4 (2009). Journal of Medical Internet Research [acceso 17 de diciembre de 2009]. Disponible en: http://www.jmir.org/2009/4/e44
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